MAS QUE UN CUENTO DE HADAS

Desde pequeñitas se nos cuentan historias de valerosos príncipes que vienen al rescate de princesas en peligro de muerte, en cautiverios, en opresión.  He aquí unos cuantos ejemplos:
  • Cenicienta era oprimida por su madrastra y hermanastras, explotada, humillada.
  • Blanca Nieves sufrió muerte por que fue engañada y convencida de comer una manzana.  Algo que parecía bueno, pero, que en realidad era venenoso.
  • Rapunzel vivía en cautiverio, anhelando ver más allá de su torre solitaria.
Qué bien por ellas que al final de la historia, se casan con el príncipe, son rescatadas y llevadas a sus reinos a tomar sus puestos de reinas y colorín colorado, el cuento se ha acabado con todas y cada una de ellas viviendo felices por siempre.
Los príncipes para llegar a ellas, se la pasan rescatando damiselas en peligro, rompiendo corazones a lo largo del paso.  Matando dragones, luciéndose, portándose todos poderosos y valientes.
La mayoría de las mujeres pasan esperando un héroe, un príncipe, un hombre que las valore, que las rescate, que las ame, que las coloque en un trono y que sean para él sus reinas.  Algunas otras, ni siquiera eso, se preguntan ¿Para qué tener un hombre a su lado?, ya vieron la mala experiencia de su madre o su tía Pancha, y simplemente dicen ¡Nooo! no gracias, yo no necesito un hombre para nada.
Pero, hoy quiero que te des cuenta, que hay alguien que estuvo dispuesto a morir por ti.  Te ama tanto, eres tan especial y preciosa para El, que escogió hacerse carne, padecer sufrimiento como humano, entregarse a la muerte de cruz, todo por amor a ti.
Jesucristo es nuestro caballero, nuestro príncipe montando a caballo, con espada, guerreando por rescatarnos de nuestras torres de opresión, cuando estamos encerradas en soledad, en dolor, en angustia, ansiosas, tristes.  Nos rescata de prisiones de rencores, de envidias, de odios, de enfermedades.  Nos salvó de la muerte eterna, nos rescató de un camino derechito al infierno, creando una desviación directa al cielo.  Cargó tus pecados y enfermedades para que no cargues con la culpa y el castigo, venció a la muerte y le quitó el dominio para siempre, para que tengas vida y vida en abundancia, derrotó al diablo, el padre de mentiras, para que no seas engañada y destruída.
Aquí en este mundo pasajero no tendremos un FELICES PARA SIEMPRE, aunque lo aceptemos en nuestro corazón y nos enamoremos de El; pero, vendrá el día en que se casará contigo y te llevará a su Reino Eterno.   Mientras tanto, tendrás paz que sobrepasa todo entendimiento, cambiará tu derrota en victoria y tu tristeza en canto de alabanza, y puedes empezar a vivir como realeza y en donde sea que te encuentres puedes ser donde como diría la canción…”la reina del lugar” 😀
Nosotras al igual que Cenicienta, Blanca Nieves, Rapunzel y todas las princesas de los cuentos, tenemos un príncipe, El Príncipe de Paz, que murió y resucitó por nosotros, y uno muy fiel que  no anda de rompe corazones. Nosotras tenemos más que un cuento de hadas, tenemos la realidad de Jesús.

Si aún no lo has invitado a vivir en tu corazón, no te confundas por la simpleza que requiere ser rescatada, funciona 😉

 Dí: Señor Jesús, creo que eres el hijo de Dios, que viniste a este mundo y te hiciste carne, que padeciste como hombre aunque no pecaste, que llevaste mis pecados y enfermedades y al ser crucificado, fueron crucificados contigo, creo que resucitaste de entre los muertos al tercer día y que con esto me das vida en abundancia.  Te pido Señor que escribas mi nombre en el libro de la vida, y que me enseñes a creer, crecer y confiar en tí.  Amen.

Confía en que El te dará un varón a su tiempo que te ame, como El te ama, porque así lo planeó El,  que seamos amadas y cuidadas como El lo hace.

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