NO TEMERÉ NINGÚN MAL

Ser oveja de Jesús no significa que todo es prados verdes en nuestra vida. Salmos 23:4 nos dá un indicativo de que en este mundo habrá adversidad que deberemos enfrentar.
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno…” ¿Cómo podría una ovejita andar por la oscuridad tan tranquilamente y confiada, a sabiendas que los lobos, leones y/o cualquier otro depredador se camuflajean en la noche? Sencillo, porque su pastor va “delante de ella” Jn.10:4
El valle de la sombra de la muerte y en una analogía muy simple, sería como cuando vas en tu vehículo y tienes que atravesar un túnel oscuro, sigues manejando confiado en que la ingeniería y arquitectura del mismo fue diseñada para atravesarse. Saldrás del otro lado y estarás más cerca de tu destino. No presionas el freno y provocas una increíble colisión.
“Tu vara y tu cayado me infunden aliento” La vara se usa primero que nada para marcar a las ovejas como propiedad del pastor. A nosotros se nos ha sellado con el Espíritu Santo. 2Cor.1:22, tenemos el sello de propiedad del pastor. Luego como un medio de disciplina…Ouch! a nadie le gusta que le disciplinen, pero, si tu hijo, hermanito, o primito estuviera por correr a las vías del tren cuando éste está a punto de pasar, seguro ese niño no se quedaría sin reprimenda, yo tal vez hasta le daría una nalgada (o dos) por haberme hecho pasar tremendo susto. No le agradará al niño, pero, le salvará de muerte. Pr. 3:12 nos explica que como nuestro Padre, Dios también nos corrige y se deleita en la disciplina porque nos aleja de muerte.
Cuando las ovejas están a punto de comer hierbas venenosas, el pastor usa su vara para alejarlas. Así la disciplina del Señor nos aleja de personas y situaciones “venenosas” que nos influyen de manera negativa, lo cual debería darnos regocijo, significa que SOMOS SUYOS!
El callado les sirve a los pastores para levantar a las ovejas cuando caen en riscos, algunas veces puede quebrarles las patas, pero, salva su vida. A veces, cuando nos apartamos del redil y del pastor caemos en riscos y nos duele regresar al Señor como hijos pródigos sucios y lastimados, pero, sabemos que solamente el Pastor podrá curar nuestras heridas. Esas situaciones son utilizadas misericordiosamente por Dios para regresarnos a El.
Para que haya una sombra, el objeto debe ser reflejado con luz…Jesús es el buen pastor, quien dió la vida por sus ovejas y cuya luz se refleja sobre la muerte y aunque andemos en valle de “sombra” de muerte, no temeremos, porque la muerte no tiene dominio sobre El, ni sobre nosotros los que pertenecemos a su rebaño. Col.2:13-Rom.6:9
La sombra no te daña…No es la muerte en sí, esa sombra simplemente cumple el propósito de atravesarte y llevarte a nuevos niveles de gloria en Cristo Jesús.
Por eso decimos confiadamente…

No temeré mal alguno. ¿Amén?

OREMOS: Padre Celestial, gracias por darnos a Jesús, el buen pastor que dio su vida por nosotros tus ovejas.  Enséñanos a discernir su voz para poder seguir tu camino.  Ayúdanos a recordar que en medio de cualquier dificultad, nuestro buen pastor va delante nuestro. Que nuestro Pastor es campeón del mundo y que en El tenemos victoria.

Amén.

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